martes, 24 de marzo de 2015

Escapada a Itapema

Aprovechando el fin de semana largo decidimos partir hacia Itapema, una ciudad balnearia a escasos 68 km de Florianópolis. Evitamos salir el viernes a la tarde/noche porque sabíamos que el tránsito iba a estar complicado. Y así fue, además de los clásicos embotellamientos se sumó el incendio de un camión y el corte del puente que une la isla con el continente. Caos total, por suerte nos salvamos. 

Sábado 21:

Nos levantamos tempranito y a eso de las 8:30h encaramos la autopista sin ningún problema. Para las 10h ya estábamos en Itapema. Dejamos el equipaje en el departamento que nos prestaron generosamente y fuimos a la playita. Estaba soleado y aproveché para tomar un poquito de sol.
A diferencia de Florianópolis, en Itapema hay una playa que se extiende a lo largo de (casi) toda la ciudad por varios kilómetros.  A su vez, hay una costanera con vereda para peatones y una ciclovía que hace que se pueda recorrer la ciudad de punta a punta con la mejor vista.

Al mediodía volvimos de la playa para ir a almorzar. Fuimos al restaurant Keamuka con una privilegiada ubicación frente al mar. Comimos para el campeonato. Para empezar unos camarones a la milanesa, buñuelos de bacalao y polenta frita y, para rematar, unos bifes de picaña. Todo muy rico, pero no terminó ahí. El mozo nos ofreció luego un postre por cortesía de la casa: banana flambeada con helado de vainilla. Cómo no, venga! Terminé como un pez globo pero valió cada bocado.

Después del almuerzo fuimos al "Mirador del encanto", un lugar relativamente nuevo ya que fue inaugurado hace sólo tres años. Luego de subir poco más de 100 escalones (el asensor estaba averiado) pudimos apreciar toda la ciudad de Itapema y sus alrededores desde una altura de 156 m.

Las nubes grises amenazaban y anunciaban una lluvia inminente. Con sueño por levantarnos temprano y llenos después del almuerzo, ese clima era una invitación perfecta para dormir la siesta. Me desmayé en la cama y desperté dos horas después...

Justo a tiempo para salir de compras! Fuimos a Feccat, una feria de calzado que tiene mucha variedad y muy buenos precios. Por supuesto, un par de sandalias me estaba esperando. Con la nueva adquisición volvimos al departamento y ahí nos quedamos, charlando y mirando TV.

Domingo 22: 

Amanecimos a eso de las 9h, desayunamos y partimos a la playita. El clima no era el mejor, la temperatura había bajado después de la lluvia de la noche anterior. Pero allí nos quedamos un rato disfrutando del paisaje y el sonido de las olas. 




Caminamos bastante hasta llegar a un supermercado, el único lugar con wifi libre (gracias Koch). Vi las últimas novedades del ciberespacio y emprendimos la vuelta. Al mediodía almorzamos en un restaurant de buffet libre donde nuevamente quedamos más que satisfechos. 

Por la tarde la lluvia no nos dejó ir a tomar mates a la playa así que los tomamos en el departamento mientras jugábamos palabras cruzadas (scrabble). Mi rendimiento fue bastante bueno teniendo en cuenta que tenía que formar palabras en portugués.

Por la noche fuimos hasta al centro para hacer un poco más de shopping. Por el final de la temporada había muchos negocios con interesantes descuentos. ¿Cómo no aprovechar? Me hice de un par de bolsitas y retornamos al departamento. Allí empezamos a jugar al truco brasileño mientras tomábamos unas cervecitas. Mi dupla con Luciano perdió estrepitosamente (tres veces seguidas) contra la dupla de su hermano (Eduardo) y su novia (Julia). ¿Tendremos tanta suerte en el amor?

Lunes 23: 

Último día! Luego del desayuno fuimos a pasar los últimos momentos en la playa. Las nubes grises amenazaban desde el sur. Cuando empezó a lloviznar levantamos campamento y, luego de pasar por unos negocios de chucherías, regresamos al depto. Allí almorzamos unos ñoquis y dejamos todos los bolsos listos para partir más tarde.


Antes de pegar la vuelta fuimos hasta Balneário Camboriú, que está al lado de Itapema, a visitar a unos parientes de Luciano. Finalmente, emprendimos la retirada hacia Florianópolis cuando eran casi las seis de la tarde y a las 19:45h ya estábamos en casita.

Hasta la próxima Itapema! Nos volveremos a ver!



sábado, 14 de marzo de 2015

La Universidad en Brasil

Las universidades de Argentina y Brasil tienen algo en común: son públicas y gratuitas; sin embargo, existe una importante diferencia entre ellas. Mientras en Argentina el ingreso a la universidad es libre, en Brasil es restringido.

Ingreso:

En Brasil existe un examen de ingreso que todos aquellos que quieran estudiar una carrera, sea cual fuere, tienen que rendir y aprobar. Este examen es el famoso "vestibular", que tiene lugar todos los años en noviembre o diciembre. Cada universidad realiza su propia prueba. Así, los alumnos se inscriben para hacer el vestibular en aquella universidad a la cual les gustaría concurrir. De todas formas, suelen inscribirse en varias universidades (muchas veces de diferentes estados) para asegurarse un lugar si son reprobados en la primera opción.


Los alumnos se preparan durante todo el último año de la escuela secundaria para enfrentar este examen, que se divide en tres días y puede durar hasta 5 horas. El esfuerzo y el stress es tanto que los festejos tienen lugar una vez aprobado el examen de ingreso y no una vez graduados. De este modo, los estudiantes ven los huevos, la pintura y la harina al comienzo y no al final de la carrera. Esta prueba suele ser especialmente dífícil para el ingreso a la carrera de Medicina. Por eso, muchos jóvenes brasileños deciden ir a estudiar a países limítrofes como Argentina y Bolivia, donde el ingreso no es restricto.

Iniciación a la vida universitaria:

Cuando comienzan las clases es común que se realice un "trote", una jornada en la cual los nuevos alumnos, llamados "calouros", deben realizar ciertas actividades de iniciación a la vidad universitaria. Estos "trotes" son organizados por los alumnos más avanzados de cada carrera, llamados "veteranos". 

Generalmente, estas actividades incluyen juegos inofensivos o actividades solidarias como donar sangre o visitar un hogar de ancianos. Sin embargo, existen casos en que estos "juegos" llegan a ser humillantes o peligrosos. El "trote sucio" es aquel en el cual, como mencioné antes, se ensucia los ingresantes con diferentes alimentos y sustancias como huevos y pintura. Los juegos más peligrosos son aquellos que incluyen bebidas alcohólicas, como por ejemplo competencias para ver quién logra tomar más. Este mismo año ese juego tuvo un desenlace trágico en una universidad del estado de San Pablo.

Infraestructura:

Mi observación sobre la infraestructura edilicia se basa en la universidad que tuve la oportunidad de conocer viviendo en Florianópolis: la Universidad Federal de Santa Catarina (UFSC). Allí pude ver que todas las aulas cuentan con sillas con asientos mullidos y aire acondicionado. Por otra parte, la biblioteca del campus es muy grande y moderna, y cuenta con numerosas sillas, mesas y computadoras para la libre utilización de los alumnos. 


La universidad cuenta también con un Centro de cultura y eventos, con un moderno auditorio con capacidad para 1.371 personas sentadas, donde suelen realizarse actos de graduación, simposios, seminarios, congresos, workshops, festivales y otras actividades. Por otro lado, el campus cuenta con un comedor universitario que diariamente (también los fines de semana) sirve comida para más de 3 mil estudiantes, profesores y trabajadores de la UFSC al insólito y económico valor de 1,50 reales.



Integración:

El hecho de que exista un ingreso limitado hace que el número de alumnos en cada carrera y en cada aula sea menor. En una clase, el número máximo de estudiantes puede llegar a 30. Esto hace, por un lado, que la enseñanza sea más personalizada y, por otro, que la relación entre los estudiantes sea más cercana. Es imposible no llegar a conocer o conversar con algún compañero, algo común en las populosas universidades argentinas. 

Además, en el caso de la UFSC, como en el de muchas otras universidades de Brasil, las diferentes facultades se concentran en un único campus. Esto facilita la interacción entre los estudiantes de las diferentes carreras. Así mismo, las reuniones de centros de estudiantes, las fiestas, manifestaciones, festivales, todo tiene lugar en el campus. Se trata del espacio  de encuentro por excelencia de todos los estudiantes. 


Recuerdo que esto no era así en la "ciudad universitaria" de Rosario, donde los estudiantes de las diferentes facultades no estábamos integrados y las fiestas o encuentros (casi) nunca se realizaban en la ciudad universitaria. En Florianópolis, cuando los estudiantes no tienen planes para el fin de semana no lo dudan, van al campus porque saben que habrá una o más "fiestas" organizadas por los alumnos de diferentes facultades. Eso me sorprendió bastante porque ese escenario sería impensado en la Universidad Nacional de Rosario (UNR).

Conclusión:

Con todo, existen pros y contras de los sistemas universitarios brasilero y argentino. Quiero resaltar que valoro mucho el hecho del ingreso libre en la universidad pública argentina. Sin embargo, en Florianópolis pude observar que los estudiantes gozan de mayores beneficios que los estudiantes argentinos, o por lo menos, que los de la universidad donde yo estudié. Porqués y causas posibles, eso lo dejamos para otro blog.




martes, 10 de marzo de 2015

Cómo reconocer a un argentino en Brasil

Existen ciertas características inconfundibles que delatarán la presencia de un argentino vacacionando en Brasil (sin necesidad de que abra la boca para hablar). Éstas son algunas de ellas:


1- El mate

Un argentino podrá ser fácilmente identificado por el hecho de estar tomando mate. Pero no cualquier mate, el tamaño es clave para poder diferenciarlo del "gaúcho" (brasilero oriundo de Río Grande do Sul). 
El mate de este último es enorme, lo que llaman "mate comunitario", ya que una sola cebada sirve para que tome toda la familia o grupo de amigos. El argentino, por su parte, usa un mate de tamaño chico o mediano, y las cebadas son individuales. La yerba también es diferente, la brasilera es más fina (con más polvo) y de un color verde más vivo, mientras que la argentina es más gruesa, con más palo y de color verde seco.

 

2- El tejo

En la playa, el argentino será indudablemente reconocido por entretenerse con ese tradicional juego de playa llamado tejo. Los brasileros desconocían su existencia hasta que los argentinos comenzaron a traerlo a sus playas. Sin embargo, no lo incorporaron a sus actividades playeras. En Argentina, en cambio, el tejo es muy popular y hasta existen torneos profesionales con diferentes categorías. Una buena opción para hacer las tardes de verano un poco más divertidas, el tejo no puede faltar en el equipaje de la familia argentina.


 

3- Las plataformas

La moda, y particularmente la moda femenina, es diferente en Brasil y Argentina. Lo que en Argentina puede ser furor o última tendencia, en Brasil puede no serlo. Este es el caso de las sandalias o guillerminas con plataformas que son tan populares en Argentina últimamente. Cada vez que encuentro a una chica usando este calzado por las calles de Florianópolis, no hay dudas, ella es argentina. Estos zapatos no existen en Brasil, y tengo que decirlo, me tiene sin cuidado.



 4- Las camisetas de fútbol

Otra forma muy fácil de reconocer a argentinos en Brasil es a través de las camisetas de equipos de fútbol. Hay que reconocer que sacar a relucir la camiseta del equipo de los amores es algo que a los argentinos les gusta hacer cuando se van de vacaciones. Por eso, es común encontrarse con jóvenes luciendo sus casacas con orgullo por las calles y playas de Florianópolis. Vale decir que los brasileros también usan camisetas del fútbol argentino, con una particularidad, siempre es la camiseta de Boca.







5- El fernet

No hay prueba más irrefutable de la identidad de un argentino que la presencia de una botella de un fernet en sus manos. El fernet es una bebida que no se comercializa en Brasil y que los brasileros, en su gran mayoría, desconocen. El único lugar donde es tan común como la caipirinha es en Canasvieiras, la sede argentina en Florianópolis. Está en el estatuto, el fernet no puede faltar en la valija o mochila de todo joven argentino que venga a vacacionar a Brasil.


domingo, 8 de marzo de 2015

5 cosas para hacer en Florianópolis


Florianópolis es una ciudad enorme, abarcando la isla de Santa Catarina (de 70 km de largo) y parte del continente. Por tratarse de una ciudad sumamente turística, cuenta además con muchas opciones para pasear y conocer. En este post recomiendo 5 cosas para hacer en la "Ilha da Magia": 



1- Visitar las playas:

Florianópolis cuenta con el módico número de 42 playas. Es imposible ir a todas, por eso hay que saber elegir para conocer las más bonitas o representativas de cada región de la isla. En el norte se encuentran las playas más frecuentadas por los turistas, con aguas calmas y, generalmente, cálidas. Canasvieiras, Jurerê, Jurerê Internacional, Ingleses y Praia Brava son las más famosas. En el Este están las playas preferidas por los surfistas, con grandes olas y agua un poco más fresca. Barra da lagoa, Mole, Joaquina y Campeche son las más conocidas y frecuentadas. En el Sur comienzan las playas más aisladas, con algunas olas y menos presencia de turistas. Armação, Matadeiro, Pântano do Sul y Praia da Solidão son algunas de ellas. En el Oeste se encuentran las playas de pescadores como Santo Antonio de Lisboa y Ribeirão da ilha. Como ven, la oferta es amplia y variada, sólo es cuestión de elegir de acuerdo a las preferencias y partir!


2- Conocer la Lagoa da Conceição:

La lagoa da Conceição es un lago de gran extensión que se encuentra en el centro de la isla de Santa Catarina. El barrio que se encuentra en una de sus orillas es llamado con el mismo nombre. Se trata de un lugar muy lindo y pintoresco, con un pequeño centro lleno de barcitos y negocios. Es el lugar predilecto de mochileros extranjeros, hippies y estudiantes de intercambio. Esto hace que la Lagoa da Conceição sea el lugar más bohemio de Florianópolis.

      

3- Probar la gastronomía local:

Para los que disfrutamos del placer de comer y beber, un tour gastronómico es siempre una buena idea para degustar las comidas típicas y sentarse a contemplar la ciudad desde algún barcito o restaurant.
Los platos tradicionales que encontraremos en los menúes son el pescado y los mariscos. Personalmente, me encantan los camarones. En Floripa es posible encontrar una gran variedad de platos hechos con camarón (moqueca, bobó, na maronga, à milanesa, etc). Pero no sólo los camarones abundan por acá, sino también el calamar (rabas) y diferentes tipos de pescado (tainha, robalo, anchova, corvinha, etc), todos muy ricos y fresquitos. Para cerrar con llave de oro, recomiendo acompañar estas comidas con una buena caipirinha, el trago brasilero por excelencia.



4- Recorrer el centro:


El centro es un buen lugar para conocer con su antiguo mercado público y sus calles peatonales repletas de negocios. Es además el lugar donde se concentran los edificios de oficinas. Por esto, durante la semana el movimiento de personas es intenso, mientras que en los fines de semana las calles quedan desoladas. Por otro lado, a unas 15 cuadras de distancia se encuentra el shopping Beiramar, una buena opción para ir de compras, al cine, o simplemente ver vidrieras. 



5- Caminar por la Beiramar:




La costanera de la avenida Beiramar es un lindo lugar donde los floripolitanos suelen caminar, correr, andar en bicicleta, rollers o patineta, apreciando el paisaje marítimo. Es un lugar recomendable para hacer ejercicio o simplemente tomar aire fresco y contemplar el atardecer desde una de sus pérgolas.






Cabe aclarar que esta es una lista muy limitada. Florianópolis tiene innumerables lugares, rincones y recobecos por conocer, tantos que no entrarían en un solo post. Por eso, en la "Isla de la magia" es imposible aburrirse y siempre habrá algo nuevo para hacer o algún lugar nuevo por descubrir.













lunes, 2 de marzo de 2015

Los 5 infaltables del menú brasilero

1- Arroz y feijão


El arroz y el feijão (poroto negro) son la dupla infaltable del plato brasilero. Son el acompañamiento ideal para, básicamente, todo. Se podría decir que es como el pan para los argentinos. El arroz es blanco y, generalmente, no se lo condimenta con nada. El feijão, por su parte, se sirve con el agua de su propia cocción, lo que se llama "caldo de feijão". En algunos casos, se le agrega una hoja de laurel para saborizar y carne o chorizo. Los brasileros comen arroz y feijão prácticamente todos los días. Para quien no está acostumbrado, puede caer un poco pesado al principio. Pero, como todo, es cuestión de tiempo hasta adaptarse.





2- Coxinha

La coxinha es un alimento muy popular en Brasil ya que es posible encontrarlo a lo largo y lo ancho de este enorme país. El relleno es, en la mayoría de los casos, de pechuga de pollo desmenuzada. Éste es envuelto por una masa blanda (hecha a base de harina de trigo y caldo), a la que se le da una forma puntiaguda, queriendo imitar la "coxa" (pata) del pollo. Luego, la coxinha es empanizada y, finalmente, frita. Es una opción rápida y fácil para comer al paso, en fiestas, reuniones, o en cualquier momento. Eso, sumado al hecho de que es muy rica (como todas las frituras), hace que sea un infaltable del menú brasilero.




3- Café


El café es muy importante para el brasilero. Lo aman y les gusta tomarlo de calidad. Por eso, desprecian el café instantáneo, al cual los argentinos estamos muy acostumbrados. Lo más común por estas latitudes es el café tostado y molido, que colocan en unos coladores de plástico con un filtro de papel, para luego agregar el agua caliente. Negro o con leche, al brasilero no puede faltarle su cafecito en el desayuno, después de almorzar o en la merienda. Justamente, y para demostrar la importancia del café, en Brasil el desayuno es llamado "café da manhã", y la merienda "café da tarde".




4- Pão de queijo


Lo que en Argentina llamamos "chipá", en Brasil se llama "pan de queso" y es un alimento muy popular. En Argentina (salvo en la región mesopotámitca) raramente podemos encontrarlos en alguna panadería. Acá están en todas las panaderías, almacenes, quioscos y supermercados. Existe incluso una famosa cadena llamada "A casa do pão de queijo", que es posible encontrar en casi todo Brasil. El tipo y tamaño pueden variar de acuerdo a la región. Sin embargo, hay algo que no cambia: estos pancitos son deliciosos en cualquier lugar, sobre todo si están recién salidos del horno.



5- Brigadeiro


El brigadeiro es el más popular de los dulces brasileros. Se trata, básicamente, de una bolita hecha con leche condensada y cacao, recubierta con granas color "chocolate". La preparación es super fácil: calentar en una cacerola la leche condensada junto con el cacao por unos 15 min. (para que adquiera consistencia). Si no se incorpora cacao, el dulce se llama "beijinho"; si le agregamos cacao, obtenemos el famoso brigadeiro. En mis primeras visitas a Brasil me volvía loca y lo preparaba yo misma con frecuencia. Hoy en día estoy más calma, ya me acostumbré a su presencia y algunas veces lo encuentro demasiado dulce. Por supuesto que lo sigo comiendo!, pero más de vez en cuando.