1- Las playas:
En Florianópolis existen 42 playas, en la isla y el continente. Las hay para todos los gustos: las playas más turísticas y con aguas calmas del norte; las playas con grandes olas del este, favoritas de los surfistas; las más tranquilas y aisladas del sur; y las poco concurridas del continente. Todas tienen su encanto y cualquier día libre es una buena oportunidad para ir a conocer una nueva. Qué lindo es poder decir: este fin de semana vamos a la playa! Yo todavía no completé la lista, pero estoy en eso.
2- Clima vacacional:
4- Los supermercados:
Vivir
en Floripa, sobre todo en verano (cuando el turismo es mayor), es como
estar permanentemente de vacaciones. Por más de que uno esté trabajando,
la sensación es diferente, más relajada. Quizás el hecho de trabajar en
un hostel, rodeada de jóvenes viajeros, hace que esa sensación sea
mayor. De todas formas, no soy sólo yo quien lo dice, la gran mayoría de
las personas siente que el ritmo y la vibra de la ciudad es diferente.
Por eso es que muchas personas que visitan Florianópolis se quieren
quedar, y muchos efectivamente lo hacen.
Los precios que aumentan cada semana y el faltante de productos hacen que ir al supermercado en Argentina no sea una linda experiencia. En Florianópolis (y en Brasil en general) los precios se mantienen en el tiempo; así no es necesario comprar en cantidad y reservar para el futuro. Por otro lado, la variedad de productos es muy grande; paseando por las góndolas es posible elegir entre un amplio abanico de marcas, tanto de origen nacional como extranjero.
Nuevamente en comparación con Argentina, puedo decir que en Florianópolis existen varias tiendas de ropa con buenos precios, calidad y variedad. En el caso de la ropa femenina, por ejemplo, existen grandes cadenas que ofrecen ropa linda, de calidad y con precios razonables. Además, cuando realizan liquidaciones, las rebajas son realmente rebajas y los descuentos llegan al 70%. Por otro lado, se pueden encontrar talles grandes en todas las prendas. Este es el caso de "Marisa", mi tienda preferida en Florianópolis. Queda a tres cuadras de donde vivo, lo que es un poco peligroso ya que suelo visitarla con frecuencia.
Los contra:
1- La planificación urbana:
Florianópolis
es una isla con diferentes relieves, tiene lagos, manglares y, por
supuesto, morros. Esto hace que la planificación urbana sea muy
diferente a la que estaba acostumbrada en Argentina (llanura pampeana).
La presencia de los morros hace imposible la existencia de cuadras, lo
que sería mucho más fácil para moverse y ubicarse por la ciudad. En
cambio, la extensión de las calles está plagada de curvas y
contracurbas, subidas y bajadas, algunas sin salida. Parecería que algunas de ellas
tuvieron un nacimiento realmente improvisado. Al principio me preguntaba
cómo hacían los floripolitanos para ubicarse pero, una vez más, sólo es
cuestión de tiempo hasta adaptarse a ese laberinto de calles y
avenidas.
2- El precio del transporte público:
El boleto de colectivo urbano cuesta actualmente 2,98 reales con tarjeta y 3,10 con dinero, los que equivaldría a 12 pesos arg. (aproximadamente). Teniendo en cuenta que en Argentina el boleto cuesta 5 pesos, podemos confirmar que viajar en el transporte público de Florianópolis es carísimo. Esto implica un gran gasto mensual para las personas que viajan todos los días para trabajar o estudiar. Por suerte, existen algunas empresas que brindan el "vale transporte", pagando a sus empleados los viajes en colectivo hasta el lugar de trabajo. Otra buena noticia es que existe el medio boleto para todos los estudiantes de cualquier nivel (primario, secundario, universitario y hasta de posgrado).
Si el tránsito de Florianópolis es un dolor de cabeza durante las horas pico en temporada baja, en el verano se convierte directamente en una locura. Con la llegada de turistas de todas las latitudes, brasileros y extranjeros, las angostas calles de la ciudad se transforman en una larga fila de autos yendo o saliendo de las playas. Algunas veces los embotellamientos pueden ser de varios kilómetros, y llegar a destino puede tardar el doble o el triple de lo normal.
En Florianópolis todo queda lejos. Al tratarse de una isla con 70 km de longitud y barrios diseminados a lo largo y lo ancho de la misma, moverse no es algo muy simple. El trayecto de la casa al trabajo, o a la casa de algún amigo o familiar, puede significar entre 40 minutos y una hora de viaje. Lo mismo pasa cuando queremos ir a la playa. Desde el centro se necesitan 40 minutos para llegar a la playa más cercana. Por eso, si se quiere visitar alguna en el norte o el sur de la isla, lo mejor será planearlo con anticipación y salir temprano para aprovechar el día.
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